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Agostino Rocca Premio Konex de Honor 1988
Nació en 1895 en Milano, Italia.
En 1946, el ingeniero industrial y electrónico Agostino Rocca arribó ala Argentina. Tenía 51 años y
había dejado atrás, en Italia, sus trabajos en Dalmine, la fábrica de tubos de
acero sin costura donde ascendió hasta la vicepresidencia, y el “holding”
estatal Istituto per la Ricostruzione Industriale (el renombrado IRI), del
que fue director delegado.
Colaboró, también, en ampliaciones de fábricas de
armamentos y de astilleros y proyectó una siderúrgica. Por eso lo acusaron de
fascista al concluir la segunda guerra mundial, sin tener en cuenta sus acciones
militares en la primera, por las que fue condecorado.
Antes de venir, con familiares, amigos y 10.000 dólares
creó en Milán la “Compagnia Técnica Internazionale”, Techint por su abreviatura
en el télex, y la sociedad Rocca & Partners, aún vigente (ver
aparte).
Ya en Buenos Aires, Torcuato Di Tella (impulsor del
grupo Siam) consiguió que le encargaran un estudio de factibilidad para instalar
una fabrica de tubos de acero que no se concretó (y en 1954 sería la base de
Dalmine Siderca). Acompañado por su hijo Roberto y poca gente, en aquel ´46 armó
Techint Argentina, donde diseño, proyectó y realizó plantas industriales,
incluso para Chile y Perú.
El Estado fue su principal cliente, para el que concretó
numerosas obras, entre tantas: el primer gasoducto con Gas del Estado, en el
‘49, entre Comodoro Rivadavia y Buenos Aires; el montaje mecánico del alto horno
de Somisa, en el ‘57, y al año siguiente el de Zapla.
“Actúa en la vida como si fueras a vivir eternamente,
pero piensa como si fueras a morir mañana”, es la traducción de una reflexión a
la que adhirió Agostino Rocca y transmitió a sus descendientes.
A su probada vocación industrialista, sumó durante años
los beneficios del modelo proteccionista de sustitución de importaciones; los
precios y las tarifas subsidiados, y las citadas ventajas de tener al Estado
como principal cliente.
Agostino
falleció a los 83 años, el 17 de febrero de 1978, cuando ya su hijo
Roberto -ingeniero mecánico y doctor en química física metalúrgica, que integró
la marina italiana durante la segunda guerra mundial-, lo había sucedido en la
conducción.
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